Ciro, el Plaza y una historia de fiebre piojosa
LOS PIOJOS
Esta foto es de otro tiempo, pero de esos que nunca se borran. Fue tomada en la puerta del Hotel Plaza Real, acá en Rosario, en el año 2001.
Ciro, el Plaza y una historia de fiebre piojosa Los Piojos llegaban a la ciudad para presentar su flamante disco "Verde paisaje del infierno", con un show que quedó en la historia: estadio cubierto de Newell’s, rebalsando de gente y energía.

Y ahí estábamos nosotros, con toda la emoción y el fanatismo a flor de piel, haciendo la previa a nuestra manera: esperando en la puerta del hotel, con la ilusión de ver aunque sea de lejos a alguno de los muchachos. Claudio -Wood-, el Turco -Emanuel Diab- y yo -Patricio Wood- fuimos a lo que en ese entonces llamábamos “cholulear un poco”.

Y valió la pena.

En un momento, apareció Ciro, y no lo podíamos creer. Salió del hotel con esa presencia que tiene él, mitad rockero, mitad poeta. Nos acercamos, charlamos unos minutos y nos sacamos esta foto que hasta hoy seguimos mirando con una mezcla de asombro, orgullo y nostalgia.

Yo estaba flaquito, muy flaquito. Tenía mononucleosis, pesaba apenas 56 kilos, parecía un palo… pero no había fiebre que nos impidiera vivir ese momento. Era 2001, y aunque han pasado más de veinte años, ese instante sigue ahí, intacto.

Porque hay fotos que no son solo imágenes: son testimonio de una pasión que no se apaga. Y ese día, con Ciro en la puerta del Plaza Real, éramos simplemente tres fans viviendo su propio ritual piojoso.

Patricio Wood.
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